Ayer, en casa de Rosi y Renzo. Estuvieron Mariana (bueno, Nanita, para mí casi nunca la Piga) y Patty. También un pata nuevo para mí, bien bacán: René, arquitecto argentino sorprendentemente simpático e interesante. La sorpresa no me vino por él, sino porque desde hace mucho tiempo que no me topaba con alguien que fuera inteligente y divertido a la vez, y que además no tuviera algún rasgo demasiado evidente de soberbia o mezquindad. Un tipo encantador.
Y como esperaba, me reí y la pasé de puta madre. Renzo es demasiado gracioso, y tiene un talento alucinante para decir cualquier cosa que se le ocurra y ser hilarante. No tiene que ser necesariamente un chiste o una anécdota graciosa. Simplemente, el huevón tiene el don. Y estar con mis mejores amigas de la universidad fue demasiado bueno. Rosi, Mariana, Mayte (que no estaba porque vive en Texas) y Patty fueron bautizadas por los gansos de mis amigos como "las chicas del can", hasta que ellos mismos se hicieron amigos de ellas...
Me pongo a escribir de estas cosas y me doy cuenta de que no es muy útil: cada cosa que digo necesitaría de una explicación demasiado larga, y de un contexto demasiado complicado. Me ha pasado por la cabeza ponerme a escribir todo esto alguna vez. Tal vez alguna vez lo haga. ¿Para qué? Pues no lo sé, no veo nada especialmente ejemplar en mi vida. De repente sea para recuperar tanto amor, y tanta mierda también. Eso, podría llamarse "Amor y mierda". Pero pierdan cuidado, no mandaré mis memorias a ningún premio ni a ninguna editorial. Ni siquiera gastaré papel. Solamente escribir a veces es suficiente.
(Pero de las chicas del can les contaré algo más algún día.)
0 comments:
Post a Comment