
Van dos meses del año "nuevo", y recién? Es que siempre he sido lento... Aunque es mejor que no volver a empezar nunca. Cuando inicié este blog pensé que podría convertirse, por fin, en una práctica habitual, casi una rutina. Mi idea original era hacer de esto un híbrido de diario íntimo (bastante exhibicionista), bitácora de experiencias estéticas y eventos, libreta melancólica y plataforma para reflexionar acerca de las cosas que me hacen reflexionar. Todavía tengo la misma idea, aunque debo pensarla más y diseñarla mejor. No faltan blogs, al contrario. En todo caso, el mío lo pensé originalmente para no tener que escribirle un mail a cada uno de mis amigos para que sepan en qué ando. Es un buen punto de partida, pero también puede terminar haciendo que nos miremos el ombligo. Nunca me ha gustado la gente que ocupa el espacio público pero siempre anda haciendo chistes privados "para sus amigos". Me estoy acordando específicamente de un concierto al que fui hace años, en el que la gentita de uno de los grupos que tocabana ahí usaba el micrófono para hacerle bromas a sus patas, para reírse de chistes privados, etc. Ergo, para dejar afuera a la mayoría de gente que había ido a escucharlos. Si optamos por hacer algo público, pues deberíamos asumir esa publicidad (me refiero a la condición de público) responsablemente. Eso sí, administrar el output tanto como el input; es decir,
Una buena manera de retomar el blog es con Quipu, el proyecto que inició Gustavo Faverón y que ahora se abre a una administración "colegiada" que definitivamente va a darle una proyección mucho mayor. A fin de cuentas, se trata de que haya dónde publicar los textos de gente nueva que escribe y necesita canales de difusión. A mí me sirve además para comprometerme a retomar mis notas canarias, y también para reencontrarme con amigos y enemigos (pocos, pero los hay) en la Internet.


